miércoles, 12 de junio de 2013

lo imposible

Dirigir un telegrama al Sr. Amorocomosellame:

Desde el dìa de la fecha -y por razones ya explicitadas por todos los medios a nuestro alcance- prescindiremos de sus servicios. 
Sin más, lo saludamos atte. 

Todas las yo. 

jueves, 6 de junio de 2013

llaves

A veces me pregunto si volverè algùn dìa a cada una de mis casas
o si las guardo a modo de muestra, para no olvidar nunca cuàn capaz soy de irme.

domingo, 12 de mayo de 2013

Me falta el aire o el cuerpo o el tiempo
no sè usar esta escopeta
no sè usarla aunque
ya la carguè

El enemigo està
sorteando las trincheras
el enemigo
no es mi enemigo

Te busco en el aire en el cuerpo en el tiempo

Te encuentro atràs
jugando
riendo

Decìs que
no sabès
no tenès
què decir
porque yo

Voy a una guerra
y
no sè usar esta escopeta
que
ya carguè

Me falta el aire o el cuerpo o el tiempo

El enemigo

Vos no

Te falta la guerra
el amor

sábado, 24 de noviembre de 2012

o no

todo tiene un tiempo
vos y yo 
tenemos
la alegrìa...

viernes, 24 de agosto de 2012

viernes

dos goles dos, me han hecho, antes de que termine el dìa
y yo meta sonrisa

miércoles, 25 de julio de 2012

ya entendì

el agua de tu nombre se
filtra por
las infinitas pieles de mi olvido

me sacude el intelecto
correntosa
e inocente

voy resolvièndome
en el entramado de otras banderas
sucias y
gastadas

voy sigilosa
      tan nocturna
como una rompiente


escupo el agua
que es de tu nombre que
es el mar que
es un horizonte imperdible

estar al acecho
temerosa
abrazar espejos quebrados y
decir: acà me quedo y
no abandono, compañero

fundirte con mi historia es nombrar nuestro a
este mundo-otro
agitàndolo enarbolados por la misma revoluciòn



martes, 19 de junio de 2012

No, porque duele.

Las fotos sirven para que nada muera, nunca.

miércoles, 13 de junio de 2012

Juanita del montòn



Así la llamaban en el barrio: "Juanita del montón". No porque hubiera un montón de Juanitas, sino por su colección de montones.
Ninguna cosa le gustaba de a una. Ni de a dos ni de a tres.
De "a muchas" para arriba. Por lo menos, de "a montón".
Ya de chica, a los siete años, se enfurecía porque eran sólo siete y quería tener más.
Entonces sumaba los años de todos sus amigos (los cinco de Manuela, más los siete de Ramón, más los ocho de Susana, más los cuatro de Javier). Y los convertía en un montón.
Y como para juntar un montón de años precisaba un montón de amigos, Juanita era la chica más amigable del barrio.
Ni ella misma sabía cuántos eran. Pero estaba segura de que al menos -los amigos- eran un montón.
Tal vez por eso guardaba con tanto celo un montón de ganas de jugar.
-Porque - decía Juanita -sólo teniendo un montón de ganas de jugar puedo encontrar un montón de amigos.
Y, bien, si para sumar aquel montón de años, necesitaba un montón de amigos, y para tener un montón de amigos juntaba un montón de juguetes, lo que a Juanita le hacía falta entonces, era un montón de espacio donde guardarlos.
Convenció a su mamá y a su papá de que fueran a vivir a una casa con un montón de habitaciones. Y cada habitación, con un montón de metros de largo y un montón de metros de ancho.
El problema fue que para limpiar un montón de espacio, se necesitaba un montón de escobas, un montón de trapos y un montón de jabón.
Como se imaginarán, para comprar semejante montón, hacía falta un montón de dinero.
Bien sabía Juanita que juntar tanto dinero le llevaría un montón de tiempo. Así que guardó una a una las hojitas del montón de almanaques. Día a día hasta que los días se volvieron un montón. De tiempo, claro.
Y casi sin darse cuenta, cumplió los dieciséis.
Hizo entonces una fiesta de cumpleaños en la que recibió un montón de regalos. Había preparado un montón de diversiones para que se divirtieran un montón de personas.
Allí descubrió a Joaquín entre el montón de invitados.
Y le pareció el más lindo, más bueno y más divertido que el montón.
Bailó con él toda la tarde. Hasta que la fiesta se acabó.
Al día siguiente, y para no perder su costumbre de amontonar, Juanita se fue a buscar muchos Joaquines para tenerlos en el montón.
Dio un montón de pasos, atravesando montones de calles durante un montón de horas y todo fue inútil.
No pudo encontrar uno sólo que fuera como el Joaquín de su fiesta.
Sintió un montón de tristeza. Y derramando un montón de lágrimas, descubrió que tenía un montón de amor dentro de un sólo corazón.
Y fue al médico para que le diera algunos corazones más.
--Esto es imposible --dijo el doctor. Para cada persona existe un sólo corazón.
--¿Qué voy a hacer? - se dijo Juanita. Y juntando el montón de palabras que conocía, trató de armar un montón de pensamientos que la ayudaran a encontrar un montón de soluciones para su problema.
Pero sólo se le ocurrió una idea: ir a buscar a Joaquín.
El único Joaquín que conoció.
Lo buscó y lo buscó durante largas noches. Hasta el día en que volvieron a encontrarse... Fue en medio de un montón de alegría en que Juanita y Joaquín se enamoraron. Y, aunque parezca mentira, entregándose un montón de amor, fueron felices un montón de tiempo.


Silvia Schujer

lunes, 7 de mayo de 2012

elamòr

Te digo que me siento la sirenita. Vos sos Ùrsula, para que sepas.
De golpe te dije lo que querìa, entonces me diste piernas, sì, pero no canto desde que estamos juntos.
Acà no hay prìncipe que salve, porque sos la bruja y el prìncipe, todo al mismo tiempo. Quiero gritar tu nombre, repetirlo una cantidad inconmensurable de veces, hasta perderte el sentido, como si lo tuvieras o lo hubieses tenido alguna puta vez. Y no tengo la voz, porque Ùrsula me la quitò para conquistarte a vos que sos ella y me abrazàs tan fuerte como si fueras a matarme. Asì, me abrasàs ahora y decìs que -basta, disfrutà que estamos juntos.
Pero la voz con la que
tu boca
apuñala el aire
es la mìa.

lunes, 12 de marzo de 2012

claro que no

un cuento en cuatro renglones

Habìa una vez un brujo que querìa convertir a todos los habitantes de su ciudad en palmeras. Intentò con cincuenta pociones distintas, pero nunca pudo lograrlo.
Entonces llorò y llorò y llorò.