jueves, 8 de abril de 2010

Inquieta, malhumora, desespera.

Apurar el abrazo, no decir hasta cuàndo, entorpecer las palabras, tragarme el aire.
Se abre la tan automàtica puerta del colectivo, hay que bajar corriendo y es eso: todo està por la mitad o un poco menos.
Entonces queda el vidrio, las luces amarillas, el frìo de estos meses y nosotros que nos miramos, pestañeando compulsiva e inùtilmente.

3 comentarios:

  1. Eso del yin y el yang, no?
    El àrbol que tapa un poco el sol, la vela que alumbra mi casa.
    No lo habìa pensado...

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